28/6/12

Fracasar y triunfar al mismo tiempo.

Hay personas que están siempre en tu vida sin aportarte nada. Son como ese mueble bonito que tienes a la entrada, que te alegra la vista y que siempre tendrás pero que no es más que un mueble. Y hay otras que llegan a tu vida para quedarse un día y te aportan lo más inesperado en tiempo récord.
Que te hacen saborear nuevos momentos, que te hacen sentirte bien, que por un momento te abrigan y te protegen haciéndote creer que no hay nada más importante. Que en ese instante se podría borrar todo lo demás. Y tú sabes que no será para siempre, pero quieres hacer eterno ese tiempo fugaz. Saben subirte a lo más alto y mantenerte en el vuelo pero también saben bajarte al suelo sin llegar a rozar el subsuelo. Y te enseñan cosas que nunca aprenderías por muchos libros que leyeses o por muchos lugares que visitases porque son como el compendio perfecto del saber humano. Y tú te sientes como una esponja capaz de absorberlo todo. Y aprendes tanto que si se pudiese medir el coeficiente intelectual del corazón superarías el 200%. Y sonríes y lloras como una imbécil porque te das cuenta que lo que más has aprendido ha sido conocerte a ti misma.                                                                     A saber que, tu corazón es tu salvación y tu perdición. Fracasas y triunfas al mismo tiempo.
Pero a pesar de todo sacas en conclusión que merece la pena vencer todos los obstáculos que se presentan delante si después sabes con certeza que encontrarás eso por un día.

1 comentario:

Abrasión nocturna dijo...

Davinia, eres una persona increíble. Sin palabras!!!!!!

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